Las maravillas de Su ley.

En el Salmo 119:18 dice: “Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley“. Pregunto, ¿qué es una “maravilla”? Se le llama “maravilla” a aquello que va más allá de lo ordinario (es decir, es extraordinario) y que produce admiración en la persona que lo contempla. El salmista David dijo que la ley, la Palabra, de Dios contiene maravillas.

La Palabra de Dios no es un libro más, sino que es extraordinaria. La Palabra de Dios es mucho más grande y gloriosa que cualquier otro libro que algún día se escribió, que se escribe y que se escribirá. Pues Ésta es la palabra no de cualquier persona, sino de Dios mismo; es allí donde Dios, cuyos juicios son insondables y cuyos caminos inescrutables (Ro. 11:33), se ha revelado de una manera que le podemos entender hasta cierto punto; ésta es la que nos habla de nuestro Salvador Jesucristo (Lc. 24:27). Libros como Juan, Hechos, Romanos y Apocalipsis son maravillosos; pero también son maravillosos libros como Levítico, Números, 1 y 2 de Crónicas, etc.

¿Has visto tú las maravillas de la ley de Dios? Ora junto al salmista: “Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley”; pues sólo cuando tus ojos espirituales sean abiertos por el Señor, podrás ver las maravillas de Su ley.

Escudriñad.

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39; RVR1960).

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Los 5 puntos del calvinismo.

  1. Depravación total: Debido a la caída del hombre en el pecado, cada persona sin la gracia de Dios está muerta espiritualmente, esclavizada al pecado, con un corazón inclinado no a amar a Dios y obedecerle, sino al pecado; ésta es incapaz , en sus propias fuerzas, de desear a Dios o hacer lo que a Él le agrada –ya que no quiere ni puede–. Esta depravación o corrupción es total. Ahora, “total” no significa que las personas son tan malas como podrían ser, sino que la caída afectó todo el ser de ésta (intelecto, emociones y voluntad): Salmos 51:5; Romanos 3:10-18; 5:128:7; Efesios 2:1-3.
  2. Elección incondicional: Dios ha elegido desde la eternidad a ciertas personas que Él ha de buscar y salvar, no basado en algún mérito en ellas ni previendo su arrepentimiento y fe –ya que El es quien da esas gracias–; sino que Su elección está basada en el puro afecto de Su voluntad: Lucas 4:25-27; Hechos 13:48; Romanos 8:29; Efesios 1:4-6; 2:8, 9.
  3. Expiación limitada: La expiación vicaria de Jesucristo tenía el propósito de salvar con toda seguridad a aquellos que la soberana voluntad de Dios escogió. Por lo tanto, la expiación es efectiva sólo para aquel determinado grupo de personas que Dios eligió para salvación y no toda persona sin excepción: Mateo 1:21; Juan 6:37; 10:14-16, 26; 17:9; Romanos 8:29, 30.
  4. Gracia irresistible: Aquellos que Dios decidió salvar en Su gracia, con toda seguridad serán salvados; ya que Él, en la persona del Espíritu Santo y en el momento que Él ha determinado, vencerá su resistencia natural a obedecer el evangelio y hará que vayan con arrepentimiento y fe a Jesucristo (sin coacción alguna): Mateo 22:14; Juan 3:1-8; 6:37, 44; Romanos 9:19; 1 Tesalonicenses 1:5.
  5. Perseverancia de los santos: Todos aquellos que han sido salvados serán también preservados por Dios y perseverarán hasta el final en la fe. Aunque los cristianos tropiezan, nunca caerán total y definitivamente de la gracia que los perdona y los santifica: Juan 6:39; Romanos 8:29-30,35-39; Filipenses 1:6; 2:12, 13; 1 Juan 2:19.

¿Qué es el pecado?

Somos pecadores por naturaleza, lo quiere decir que el pecado es el estado de rebeldía del corazón hacia Dios. Leemos en Isaías 53:6a: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino”; y en Efesios 2:3: “todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente”.

Pero tambien somos pecadores en la práctica, lo quiere decir que el pecado es hacer aquello que Dios nos manda que no hagamos (i. e. Pecado de comisión: 1 Juan 3:4b) o no hacer aquello que Dios nos manda que hagamos (i. e. Pecado de omisión: Santiago 4:17).

Y como consecuencia del pecado, toda persona sin la gracia que hay en Jesús:

  • Está muerta espiritualmente (Efesios 2:1).
  • Está bajo esclavitud (Tito 3:3; Juan 8:34).
  • Está en enemistad con Dios (2 Corintios 5:18-20).
  • Está bajo la ira de Dios (Salmos 7:11; Efesios 2:3).
  • Estará separado de Dios en el infierno (Mateo 7:23; 13:41, 42).

Pero la buena noticia es que Jesús salva del pecado y de sus consecuencias a todo aquel que se arrepiente y confía en Él: “Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).