2 Corintios 3:18 es un pasaje bíblico que trata acerca de la santificación, aunque en éste no se menciona la palabra “santificación”: “Pero nosotros todos, con rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, vamos siendo transformados por el Espíritu, de gloria en gloria, en la misma imagen del Señor” (BTX). Veamos cinco verdades que encontramos en este versículo sobre la santificación progresiva:
1. TODO CRISTIANO EXPERIMENTA SANTIFICACIÓN
“Pero nosotros todos”.
La santificación no es algo que sólo algunos cristianos (p. ej. Misioneros, pastores, diáconos, líderes de adoración) conocen. La santificación es una gracia que todo cristiano verdadero experimenta. Esto no quiere decir que todos corren a la misma velocidad ni que todos están en el mismo lugar con respecto a la santidad, pero sí quiere decir que en la vida de un cristiano verdadero siempre veremos santidad. Dicho de otra manera, cuando vemos santidad en la vida de una persona podemos estar seguros de que esa persona es cristiana.
2. SOMOS SANTIFICADOS AL CONTEMPLAR SU GLORIA
“Contemplando como en un espejo la gloria del Señor”.
El medio por el cual somos santificados es la contemplación de la gloria del Señor Jesucristo. ¿Dónde encontramos la gloria de Jesucristo? En la Biblia, en el evangelio (2 Co. 4:4). Es debido a eso que la lectura y la meditación en la Palabra (en donde se revela el carácter y la obra de nuestro Señor) es muy importante para todos aquellos que toman en serio la santidad. Continuar leyendo 5 verdades sobre la santificación.

Cuando supe que algunos de mis hermanos en la fe no leían la Biblia, quede atónito. Y cuando digo “leer la Biblia” no me refiero a leerla sólo cuando la iglesia se reúne, sino que me refiero a la disciplina de la lectura diaria de la Biblia. Entonces vino a mi mente la siguiente pregunta: ¿qué si la no-lectura de la Biblia no es algo tan solo de “algunos”, sino de “muchos”? No pasó mucho tiempo antes de que mi temor se confirmara. En el 2012, LifeWay hizo una encuesta en la que preguntó, a aquellos que asisten a la iglesia y que afirman querer agradar a Jesús, con cuánta frecuencia ellos leían la Biblia: