Whitney sobre “MĂ©todos para meditar en la Escritura”.

1. Haga énfasis en diferentes palabras del texto. Este método toma el versículo o frase de las Escrituras y le da vueltas para examinar cada faceta como si fuera un diamante.

2. Reescriba el texto con sus propias palabras. Con este método, imagine que está enviando el versículo que eligió en un mensaje a alguien. ¿Cómo expresaría exactamente el contenido del versículo, pero sin utilizar las palabras del versículo?

3. Formule un principio del texto: ¿qué enseña? Considérelo una especie de resumen del mensaje principal del pasaje.

4. Piense en una ilustración del texto: ¿qué imagen lo explica? Puede ser una anécdota personal, un acontecimiento de las noticias o de la historia, un cita textual, una analogía, una canción: cualquier cosas que arroje luz sobre el pasaje.

5. Busque cómo aplicar el texto. Pregúntese: ¿Cómo debo responder a este texto? ¿Qué querrá Dios que yo haga como consecuencia de mi encuentro con esta parte de su Palabra? ¿Cómo debería cumplir esta parte de ella? ¿Hay algo que empezar, detener, confesar, orar, creer o decirle a alguien?

6. Pregunte de quĂ© manera señala el texto a la ley o al evangelio. Con este mĂ©todo de meditaciĂłn, usted busca de quĂ© manera el pasaje en el que está meditando apunta hacia algĂşn aspectos de la ley, del evangelio o de ambos. Continuar leyendo Whitney sobre “MĂ©todos para meditar en la Escritura”.

5 verdades sobre la santificaciĂłn.

2 Corintios 3:18 es un pasaje bíblico que trata acerca de la santificación, aunque en éste no se menciona la palabra “santificación”: “Pero nosotros todos, con rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, vamos siendo transformados por el Espíritu, de gloria en gloria, en la misma imagen del Señor” (BTX). Veamos cinco verdades que encontramos en este versículo sobre la santificación progresiva:

1. TODO CRISTIANO EXPERIMENTA SANTIFICACIÓN

“Pero nosotros todos”.

La santificación no es algo que sólo algunos cristianos (p. ej. Misioneros, pastores, diáconos, líderes de adoración) conocen. La santificación es una gracia que todo cristiano verdadero experimenta. Esto no quiere decir que todos corren a la misma velocidad ni que todos están en el mismo lugar con respecto a la santidad, pero sí quiere decir que en la vida de un cristiano verdadero siempre veremos santidad. Dicho de otra manera, cuando vemos santidad en la vida de una persona podemos estar seguros de que esa persona es cristiana.

2. SOMOS SANTIFICADOS AL CONTEMPLAR SU GLORIA

“Contemplando como en un espejo la gloria del Señor”.

El medio por el cual somos santificados es la contemplaciĂłn de la gloria del Señor Jesucristo. ÂżDĂłnde encontramos la gloria de Jesucristo? En la Biblia, en el evangelio (2 Co. 4:4). Es debido a eso que la lectura y la meditaciĂłn en la Palabra (en donde se revela el carácter y la obra de nuestro Señor) es muy importante para todos aquellos que toman en serio la santidad. Continuar leyendo 5 verdades sobre la santificaciĂłn.

ÂżQuĂ© diferencia hay entre las escenas crudas de la Biblia y Deadpool?

Deadpool

Deadpool es una película (basada en el personaje del cómic de Marvel que lleva el mismo nombre) que trata acerca de Wade Wilson, un mercenario que es sometido a un experimento que lo deja con poderes de curación acelerada y un álter ego.

Ahora, tal como dice el mismo Deadpool, «ésta es una historia de superhéroes diferente». En esta película abundan las palabras obscenas, la violencia y la inmoralidad. Es cierto que otras películas contienen todo eso, pero Deadpool las lleva a otro nivel. Con todo eso, la película ha sido un éxito en los cines alrededor del mundo y muchos que analizan la película dicen algo como esto: “hay muchas malas palabras, mucha sangre y mucho sexo. Pero es una buena película”. Todo eso revela el corazón del hombre (varón y hembra) de nuestros días.

Cuando nosotros abrimos la Biblia nos encontramos con historias o escenas crudas. ÂżQuĂ© diferencia hay entre las escenas crudas de la Biblia y Deadpool? Continuar leyendo ÂżQuĂ© diferencia hay entre las escenas crudas de la Biblia y Deadpool?

ÂżPor quĂ© es importante leer la Biblia? [II]

Consideremos algunas razones, a partir del Salmo 119, de por qué es importante leer la Biblia:

  • Porque es feliz aquel que obedece la Biblia: “¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazĂłn le buscan!” (v. 2).
  • Porque la Biblia nos previene de pecar contra Dios: “En mi corazĂłn he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti” (v. 11). ÂżCĂłmo haremos lo que nuestro Dios manda si primero no conocemos Su mandamiento? ÂżCĂłmo no haremos lo que nuestro Dios nos prohĂ­be si primero no conocemos Su prohibiciĂłn?
  • Porque la Biblia es maravillosa –más que todo libro escrito y que se escribirá–: “Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley” (v. 18).
  • Porque la Biblia es el instrumento de Dios para salvar: “Venga tambiĂ©n a mĂ­ tu misericordia, oh Señor, tu salvaciĂłn, conforme a tu palabra” (v. 41). En la Biblia se encuentra el evangelio de Jesucristo por el cual son salvados los que creen.
  • Porque la Biblia nos alienta en momentos de aflicciĂłn: “Este es mi consuelo en la aflicciĂłn: que tu palabra me ha vivificado” (v. 50; vĂ©anse tambiĂ©n vv. 25, 28). Por ejemplo, la Biblia está llena de “no temas” y de promesas de bien para los que pertenecen a Dios.
  • Porque en la Biblia Dios mismo se ha revelado: “Bueno eres tĂş, y bienhechor; enséñame tus estatutos” (v. 68; vĂ©ase tambiĂ©n v. 137). El Dios personal –más importante que el presidente de nuestra repĂşblica, que el presidente de Estados Unidos y que el rey de España– se ha dado a conocer. Y nosotros, que hemos sido hechos Su pueblo, hemos de conocerle más y más.
  • Porque la Biblia es eterna: “Para siempre, oh Señor, tu palabra está firme en los cielos” (v. 89).
  • Porque la Biblia nos advierte: “Mi carne se estremece por temor a ti, y de tus juicios tengo miedo” (v. 120). Debemos atender a y agradecer por las advertencias en la Biblia tanto como lo hacemos con las promesas de bien; ya que Ă©stas (las advertencias) tienen el propĂłsito de que nos apartemos del pecado.
  • Porque la Biblia es fuente de sabidurĂ­a –no la que es segĂşn el mundo, sino la que es segĂşn Dios–: “La exposiciĂłn de tus palabras imparte luz; da entendimiento a los sencillos” (v. 130; vĂ©anse tambiĂ©n vv. 66, 98-100).
  • Porque Dios, en Su gracia, recompensa a quienes guardan Su Palabra: “Mira mi aflicciĂłn y lĂ­brame, porque no me olvido de tu ley” (v. 153).
  • Porque la Biblia es verdadera y justa: “La suma de tu palabra es verdad, y cada una de tus justas ordenanzas es eterna” (v. 160; vĂ©anse tambiĂ©n vv. 62, 86a). En un mundo donde abunda la mentira y donde “la justicia” se corrompe, la Biblia es verdad y justicia.
  • Porque la Biblia nos da paz: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hace tropezar” (v. 165).

Si no leemos la Biblia –y meditamos en ésta y la obedecemos–, perdemos todos estos beneficios.

1ra parte; 2da parte