Sin excusas: 5 devocionales en audio para el 2026

Solid Joys en Español

Solid Joys [Gozos Sólidos] es un devocional diario escrito por John Piper y leído en español por Nathan Díaz. Estas lecturas breves y sustanciosas alimentarán tu alegría en Jesús todos los días del año.

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Un año de cambios

Un devocional enfocado en disfrutar a Dios. Escrito y narrado por Nicolás Tranchini. Este devocional está ordenado de forma progresiva para que diariamente vayas meditando acerca de cómo se produce el crecimiento espiritual.

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Leyendo la Biblia

Leyendo la Biblia sigue el plan de lectura anual bíblica de M’Cheyne y lo acompaña con devocionales escritos por Don Carson para ayudarte a profundizar en la Biblia.

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Mujer verdadera 365

Canónico

Escucha un breve devocional diario mientras lees la Biblia de manera canónica. Este enforque implica recorrer las páginas de la Biblia en el orden en que fueron organizadas, desde Génesis hasta Apocalipsis.

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Cronológico

Escucha un breve devocional diario mientras lees las Escrituras en el orden histórico en que ocurrieron los hechos.

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Meditaciones diarias

Devocional diario en audio por Charles Stanley de In Touch Ministries.

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El regalo de Dios en nuestra santificación.

En el penúltimo capítulo de 1 Tesalonicenses, capítulo 4, el apóstol Pablo comienza la conclusión de su carta recordando que las instrucciones recibidas de parte del Señor Jesús deben ponerse en práctica cada vez más. Y en los versículos 3 al 8 encontramos instrucciones que expresan la voluntad de Dios para nuestra vida.

El llamado a la santificación

La voluntad de Dios para nuestra vida es clara: santificación. Ahora bien, ¿qué significa eso? Santificación es una palabra que rara vez escuchamos fuera del contexto de la iglesia, y ni siquiera dentro de la iglesia podemos dar por sentado que todos comprendan su significado.

En esencia, santificación es separación para Dios. La Biblia nos muestra cómo se apartaba para Dios el oro del templo, la ofrenda del altar e incluso la comida. Pero en este pasaje, Pablo no habla de cosas, sino de personas separadas para Dios.

La siguiente pregunta, entonces, es: ¿separados de qué? El versículo 7 lo deja claro:

“Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación”.

La santificación implica separarnos de toda inmundicia, porque ésta es lo opuesto a la santidad. La palabra “inmundicia” significa impureza, aquello que no está limpio. Y eso es exactamente lo que el pecado produce: contamina nuestros pensamientos, envenena nuestros sentimientos y mancha nuestras acciones.

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¿Cómo puedo ser más santo?

Dios se presenta a lo largo de toda la Biblia como un Dios Santo. Un ejemplo muy conocido de esto se encuentra en Isaías 6:3, que proclama: «Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos, llena está toda la tierra de Su gloria».

De la misma manera, nosotros, como hijos de Dios y parte de la iglesia de Cristo, también estamos llamados a ser santos. El apóstol Pedro lo expresa en su primera carta, 1 Pedro 1:15, diciendo: «sino que así como Aquel que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir».

Ser santo implica ser puro, separado del pecado. Si bien Dios es santo por naturaleza, nos invita a que nosotros también lo seamos. Pero, ¿cómo podemos lograrlo? Pienso que las palabras de Jesús allá en Juan 17:17 –otro versículo bien conocido– son muy instructivas en este sentido:

“Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad”.

ORA A DIOS

El capítulo 17 del evangelio de Juan registra la profunda oración intercesora de Jesús. En ella, Jesús se dirige a su Padre celestial y pide por la santificación de todos los que creen en él, incluyendo a sus discípulos de aquel entonces y a los cristianos de hoy. Esta es la esencia de su petición: que Dios nos haga santos.

¿Por qué es tan importante esta petición? Porque solo Dios puede santificarnos, y lo hace a través de su Espíritu Santo. Que Jesús mismo haya hecho esta súplica nos da dos grandes certezas:

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