When they see us: así los veo yo.

Si has leído los artículos que he publicado sobre películas, sabrás que no suelo escribir sobre ellas en su semana de estreno. Por eso no es extraño que hoy escriba sobre una serie que se estrenó en mayo del 2019.

When they see us [Así nos ven] es una serie de cuatro partes creada por Ava DuVernay para Netflix. La serie está basada en el «Caso de la corredora de Central Park» (1989) y los cinco jóvenes de color (“Los cinco de Central Park”) que fueron acusados y encarcelados injustamente por atacar y violar a una mujer. La serie abarca desde la primavera de 1989, cuando sucedió el incidente, hasta el acuerdo con la ciudad de Nueva York en 2014. La serie recibió muchos elogios tras su lanzamiento, uno es ellos fue: “el impacto emocional de When they see us no puede ser subestimado”. Estoy de acuerdo.

Para sorpresa de muchos, podemos encontrar valores en esta serie de Netflix: encontramos a una esposa siendo fiel a su voto matrimonial, a pesar de que su esposo la había abandonado y estaba enfermo; encontramos a un hijo perdonando a su padre, quien le dio un consejo que lo llevó a la prisión; encontramos a un padre diciéndole a su hijo que él no tiene que ser lo malo que otros dijeron que él era; encontramos la verdad triunfando al final. Ahora quiero resaltar cuatro cosas de la serie:

EL RACISMO ES PECADO

Cuatro de los jóvenes que fueron acusados injustamente eran de color y el otro era hispano. Eso llevó a los cinco de Central Park a demandar a la ciudad por discriminación racial (2003).

El racismo o la discriminación de un grupo étnico es un pecado. ¿Por qué? Génesis 1:27 dice: “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Según ese versículo, toda persona –independientemente de su sexo, color de piel o nacionalidad– ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Eso le da una dignidad que no tiene nada más en la creación. Esa es la razón por la cual Dios dijo en Génesis 9:6 que debe ser castigado aquel que mate a otro ser humano. Y esa es la razón por la cual en Santiago 3:9 se dice que está mal bendecir a Dios y después maldecir al ser humano. Continuar leyendo When they see us: así los veo yo.

Cuando pase la pandemia, no hagas esto.

Una de las cosas buenas que muchas personas están haciendo en esta pandemia es acercarse más a Dios. Personas que nunca habían asistido a un templo ahora miran las transmisiones en vivo de los servicios de adoración que hacen las iglesias. Personas que vivían sus días sin tener a Dios presente ahora profesan que Dios es soberano. Hay muchas personas leyendo la Biblia, orando, pidiéndole a Dios que las perdone. He escuchado a muchas más personas desear y recibir la bendición de Dios. Y he sabido que familias, que se habían olvidado del devocional, ahora han retomado esa tradición.

La Biblia nos relata que Faraón se encontraba en una circunstancia similar a la nuestra y que reaccionó parecido a como muchos están reaccionando hoy en día, pero le oro a Dios que ninguno de nosotros terminemos como él terminó.

LAS PLAGAS EN EGIPTO

Cuando los hijos de Israel estaban siendo oprimidos en Egipto, Dios escuchó su clamor y escogió a Moisés y Aarón para que le dijeran a Faraón que dejara ir al pueblo. Faraón se negó a hacerlo. Entonces Dios mandó diez plagas sobre Egipto tanto para que dejaran ir a Su pueblo como para mostrarse ante todos como el único Dios verdadero a quien todos deben servir.

Las plagas eran un juicio de Dios contra los dioses de Egipto, tal como Dios mismo dijo: “ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor” (Éxodo 12:12). El Dios (verdadero) probó que Él es más grande que todos los otros dioses (falsos) y que por eso merece ser servido, tal como Josué le exhortó más adelante al pueblo: “quitad los dioses que vuestros padres sirvieron al otro lado del Río y en Egipto, y servid al Señor” (Josué 24:14).

En Éxodo 9 se relata como Dios hizo que lloviera granizo sobre Egipto, el cual hirió personas y animales, destrozó la hierba y desgajó los árboles. ¿Cuál fue la respuesta de Faraón en esta séptima plaga? Continuar leyendo Cuando pase la pandemia, no hagas esto.

Algo peor que Covid-19 y su cura.

¿Sabías tú que hay una enfermedad peor que la Covid-19? Sí, y es una enfermedad de la que CNN no te va a hablar. Una enfermedad de la que la ONU no te va a dar los síntomas. Una enfermedad contra la cual el gobierno ni Salud Publica están tomando medidas. Hoy quiero hablarte de esa terrible enfermedad, pero ánimo, también pienso hablarte de su cura.

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¿Qué implica la resurrección para la santificación?

En el artículo La resurrección de Jesús: qué tiene que ver conmigo vimos que debido a que Jesús resucitó, nuestra predicación y nuestra fe en Jesús no es en vano; pero también vimos que aquellos que se niegan a ir a Jesucristo cometen tanto un gran pecado como una gran necedad ya que están rechazando a quien Dios ha elegido para dar salvación.

En este artículo quiero que consideremos qué implica la resurrección de Jesús para nuestra santificación diaria (o la conformación progresiva al carácter de Jesucristo) del creyente. Y el versículo a partir del cual quiero que veamos eso es Romanos 6:4, que dice:

“Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida”.

El contexto de ese versículo es el siguiente: el apóstol Pablo (inspirado por Dios) había dicho que «donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia» (Ro. 5:20). Después, pasó a explicar que esa sobreabundaste gracia no es una licencia para pecar (Ro. 6:1, 2).

En el versículo 4 se menciona el bautismo. Pero ese bautismo del cual se habla aquí no es el bautismo en agua, sino que se refiere a esa realidad a la cual el bautismo en agua apunta: la unión espiritual del creyente con Jesucristo. Los creyentes hemos sido unidos espiritualmente a Jesucristo, por Dios Padre; de tal manera que cuando Jesucristo murió nosotros también morimos y cuando Él resucitó nosotros también resucitamos.

Cuando Jesucristo murió, ¿a qué nosotros morimos? Al pecado (Ro. 6:2). Eso quiere decir que las cadenas que nos ataban al pecado han sido rotas. ¡Ya no somos esclavos del pecado! Cuando Jesucristo resucitó, ¿a qué nosotros resucitamos? A una nueva vida para Dios (vv. 4, 12, 13). Eso quiere decir que se nos ha dado la capacidad de amar y obedecer a Dios. ¡Ahora somos voluntariamente esclavos de Dios!

Así que, la resurrección implica que ahora podemos tener un estilo de vida caracterizado no por la perseverancia en el pecado, sino por una relación viva y de obediencia a Dios. Vivir en santidad es posible, ¡tan cierto como Jesucristo resucitó! No vivamos tan sólo un día de santidad, vivamos los otros 364 días a la luz del domingo de resurrección.