
“En vano he trabajado, en vanidad y en nada he gastado mis fuerzas” –eso dijo el profeta en la primera parte de IsaĂas 49:4–. ÂżAlguna vez te has sentido asĂ? ÂżEres un pastor o un maestro de la Biblia que te has esforzado en transmitir fielmente la Palabra de Dios en todo tiempo pero no ves fruto en aquellos a quienes enseñas? ÂżEres un padre o una madre que te has dedicado en enseñar fielmente la Palabra de Dios a tus hijos pero no ves fruto? ÂżPiensas que has gastado tus fuerzas en balde? A veces los frutos están ahĂ, pero no los vemos. Otras veces están creciendo –aunque lentamente–.
Ahora, para el profeta IsaĂas fue diferente; pues Dios le dijo desde el principio de su ministerio: “Ve, y di a este pueblo: “Escuchad bien, pero no entendáis; mirad bien, pero no comprendáis.” Haz insensible el corazĂłn de este pueblo, endurece sus oĂdos, y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oĂdos, y entienda con su corazĂłn, y se arrepienta y sea curado”. Por eso Ă©l dice que habĂa trabajado en vano y gastado sus fuerzas en nada. Continuar leyendo “¡Mi labor es tan inĂştil!”.