En la crisis mundial, recuerda esto

Lo único en la vida o en la muerte que merece nuestra confianza es el amor de Dios. El dólar puede subir o bajar, las naciones pueden tambalearse al borde de la destrucción, la salud puede mejorar o deteriorarse, pero a través de todo ello la confianza del hijo de Dios debe permanecer constante e intacta, porque el amor de Dios nunca falla.

Tres veces en el Salmo 33 se nos habla del “gran amor” de Dios (NVI; “misericordia”, NBLA). Las acciones caen. Los matrimonios fracasan. Los amigos fallan. Pero el amor de Dios por ti no falla. Cuando todo lo demás y todos los demás se desploman, el salmista nos asegura que “llena está la tierra de la misericordia del Señor” (v. 5). Los ojos del Señor, nos dice, están “sobre los que esperan en Su misericordia” (v. 18). Su oración va directamente al punto: “Sea sobre nosotros Tu misericordia, oh Señor, según hemos esperado en Ti” (v. 22).

Dios es amor

Todos estamos familiarizados con la afirmación de 1 Juan 4:8 de que “Dios es amor”. Esto no significa que en Dios no haya nada más que amor. Una vez que hayas dicho todo acerca del amor de Dios, no habrás dicho todo acerca de Dios. El Dios que es amor es igualmente santo, verdadero, justo, misericordioso y poderoso.

Quizás Juan quiere decir que Dios es un amante. Eso suena menos frío que “Dios es amor”. El amor es lo que Dios siente y hace, no solo lo que Dios es. No tengo problema con eso. Sea cual sea la intención precisa de Juan al decir que Dios es amor, como mínimo quiere decir que el amor es un atributo eterno y esencial del ser y del actuar de Dios. Por lo tanto, Dios nunca jamás dejará de amar (perdón por la doble negación). El amor de Dios es inagotable porque es el amor de Dios. El amor de Dios fallará cuando Dios mismo falle. Como dije en un capítulo anterior, mientras Dios viva, Dios ama.

¿Podría haber algo más digno de nuestra confianza que aquello que siempre es? Si el amor de Dios nunca falla, ¿dónde mejor poner nuestra fe? […] Pase lo que pase en este mundo, quienquiera que te dé la espalda cuando las cosas se pongan difíciles, de esto puedes estar seguro: el que pone su confianza, su esperanza y su seguridad en el amor infalible de Dios nunca será avergonzado.


Este artículo es un extracto tomado de: Sam Storms. The Singing God [El Dios que canta] (USA: Passio, 2013), pp. 107-108.

Cuidado con la introspección excesiva.

“Introspección” proviene de una palabra latina que significa “mirar hacia dentro”. Una persona introspectiva dirige su atención a su mundo interior: pensamientos, emociones, motivaciones y reacciones. Vive en un constante autoanálisis, lo que le permite alcanzar un nivel de autoconocimiento mayor que el de quienes no son introspectivos. Y no lo sé solo por lo que he leído en internet o por convivir con amigos introspectivos, sino porque yo soy así.

LA INTROSPECCIÓN EN LA BIBLIA

Tal vez, al leer el título de este artículo, muchos piensen que la introspección es algo negativo. Sin embargo, no creo que siempre sea así. En la vida cristiana, hay un lugar legítimo para ella. He aquí al menos dos ejemplos:

En 2 Corintios 13:5, el apóstol Pablo exhorta:

“Pónganse a prueba para ver si están en la fe. Examínense a sí mismos. ¿O no se reconocen a ustedes mismos de que Jesucristo está en ustedes, a menos de que en verdad no pasen la prueba?”.

Observa los imperativos que utiliza: “Pónganse a prueba” y “Examínense”. Además, esta evaluación es personal: “a sí mismos”. El propósito es claro: comprobar “si están en la fe”.

Por su parte, en 1 Juan 5:13, el apóstol Juan escribe:

“Estas cosas les he escrito a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna”.

A lo largo de toda su carta, Juan presenta una serie de evidencias para que quienes profesan creer en Jesús puedan examinarlas en su propia vida. Si las encuentran presentes, entonces pueden tener la certeza de que poseen la vida eterna.

CUANDO LA INTROSPECCIÓN ES PERJUDICIAL

Y aunque la introspección no es necesariamente negativa, sí existe algo a lo que llamo introspección excesiva, y esta última sí puede ser perjudicial. Por eso debemos cuidarnos de ella y evitarla.

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