Acerca de la oraciĂłn.

Hombre de rodillas orando en la playa

¿QUÉ ES LA ORACIÓN?

La oraciĂłn es la comunicaciĂłn del alma con Dios para reconocer Su santidad, darle gracias, pedirle que se haga Su voluntad y que provea las necesidades fĂ­sicas y espirituales nuestras y de otras personas.

¿POR QUÉ ORAR SI DIOS SABE LO QUE VAMOS A PEDIR?

Véase “Si Dios sabe lo que pediremos, ¿por qué orar?”.

¿PUEDE LA ORACIÓN CAMBIAR LAS COSAS?

Según Santiago, una de las razones por las que no tenemos ciertas cosas es porque no pedimos: “No tenéis, porque no pedís” (Stg. 4:2). Y el mismo Santiago habla de un cristiano común y corriente que oró para que no lloviera, y no llovió; y después oró para que lloviera, y llovió (Stg. 5:17, 18).

En la Biblia hay mĂşltiples ejemplos que nos dicen claramente que la oraciĂłn cambia las cosas. Todo eso debido a que la oraciĂłn es un medio que Dios utiliza para cumplir Sus planes eternos. Continuar leyendo Acerca de la oraciĂłn.

SoberanĂ­a y responsabilidad ejemplificadas.

Bote en tormenta

La doctrina bíblica del decreto de Dios nos dice que Dios ha decretado desde la eternidad, libre e inalterablemente, todo lo que ha de ocurrir en el tiempo. Ahora, debemos cuidarnos de pensar que el hombre no es responsable de sus acciones y debemos cuidarnos del fatalismo de creer que lo que hagamos o dejemos de hacer no tiene importancia. Dios es soberano y el hombre es responsable. Dios no tan solo ha decretado los fines, sino también los medios.

En Hechos 27 se relata como Pablo, quien habĂ­a sido apresado por causa de Cristo, junto a otros presos fueron embarcados con destino a Roma. Pero mientras navegaba, el barco fue azotado por un viento huracanado tan fuerte, y con una duraciĂłn de varios dĂ­as, que los que estaban en el barco perdieron toda esperanza de salvarse. Pero Pablo se puso en pie y exhortĂł a los que estaban en el barco a que tuvieran buen ánimo, porque Dios le habĂ­a dicho a Pablo: “No temas, Pablo; has de comparecer ante el CĂ©sar; y he aquĂ­, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo” (v. 34). Y Pablo confiaba en que acontecerĂ­a tal como Dios lo habĂ­a dicho –que no habrĂ­a pĂ©rdida de vida alguna, sino del barco–. Continuar leyendo SoberanĂ­a y responsabilidad ejemplificadas.

Flavel sobre “La providencia de Dios”.

“Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que todo lo hace para mí” (Salmos 57:2).

Podemos definir la soberanía de Dios como Su control de todos los eventos, desde los más pequeños hasta los más grandes, y gobierno sobre Sus criaturas para Su gloria y el máximo beneficio de Su iglesia en Jesucristo (Ro. 8:32).

La providencia de Dios abarca:

  • nuestro nacimiento (Sal. 139:13-16);
  • el lugar de nuestro nacimiento;
  • nuestro nuevo nacimiento (Hch. 8:26-35);
  • nuestra vocaciĂłn en esta vida;
  • nuestra vida familiar (Gn. 24);
  • beneficios para nuestras familias (Lam. 3:23);
  • ser guardados del mal (1 Co. 10:13);
  • ser guardados de la enfermedad y el peligro (2 Corintios 11:23-28);
  • la ayuda para ser más santos (Sal. 119:67).

Y ya que Dios en Su providencia gobierna sobre sus criaturas, toda la gente en el mundo siempre cumple los propĂłsitos de Dios, aun cuando no quieran hacerlo. Continuar leyendo Flavel sobre “La providencia de Dios”.

El decreto de Dios [SermĂłn]

CUATRO APLICACIONES DE «EL DECRETO DE DIOS«:

  1. Ya hemos visto que Dios tiene el control de todo, que nada escapa de Su mano. Dios en Su decreto busca Su gloria y nuestro mayor beneficio: ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo (Ro. 8:28,29). ÂżEstás inundado de paz? ÂżO estás en un mar de aflicciĂłn? Recuerda lo que se nos dice en IsaĂ­as 26:3,4… Que tus pensamientos siempre, siempre, siempre perseveren en el Ăşnico Dios soberano, todopoderoso, sabio, santo y quien siempre quiere nuestro bien [en El]  (Jer. 29:11). Haz del Señor Jehová tu fortaleza, tu roca eterna (LBLA). Y Dios mismo te guardará en completa paz, o como dice otra versiĂłn, «en perfecta paz» (LBLA).
  2. Hermano, la voluntad revelada (voluntad preceptiva) de Dios nos manda a predicar el evangelio (Mt. 28:19-20). Aunque no todos creerán, ¡qué maravilloso es saber que por la poderosa Palabra de Dios y la obra del Espíritu Santo, muchos sí creerán en el evangelio (en Cristo)! Vuelvo a repetir: «YO NO SOY DIOS»; no sé quiénes serán salvos; no sé quiénes fueron predestinados para vida y quiénes no, pero sí sé algo, y es que para que el hombre sea salvo, es necesaria la locura de la predicación (1 Cor. 1:18,21). Las dos últimas preguntas [retóricas] de Romanos 10:14 son: «¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?«. Así que, en obediencia a la voluntad revelada de Dios en Su Palabra, prediquemos el evangelio.
  3. Amigo, la voluntad revelada (voluntad preceptiva) de Dios llama a todos los hombres al arrepentimiento (Hch. 17:30,31) y a tener fe en el Señor y Salvador Jesucristo (Jn. 6:28,29). Sabe que TÚ NO ERES DIOS; es cierto que no sabes sí fuiste predestinado para vida o no. Por eso, con mucho más urgencia, acepta la invitación de Jesús que dice: “Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28); “Yo soy el pan de la vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35). Yo tampoco sé si fuiste predestinado para vida o no; pero de algo sí estoy completamente convencido y es que si hoy vas a Cristo, Él no te echará fuera (Jn. 6:37).
  4. Procura con diligencia conocer y obedecer la voluntad revelada de Dios (Ef. 5:17).

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