2 beneficios de orar la Biblia.

Fui introducido a la idea de orar la Biblia o, mĆ”s especĆ­ficamente, a travĆ©s de la Biblia por el profesor de espiritualidad bĆ­blica Donald Whitney; Ć©l es autor de varios libros, entre ellos estĆ”n: ā€œOrando la Bibliaā€ y ā€œDisciplinas espirituales para la vida Cristianaā€. En ese Ćŗltimo libro, Whitney explica el proceso de orar la Biblia:

ā€œdespuĆ©s de recibir un pasaje de las Escrituras, la meditación nos permite tomar lo que Dios dijo y pensar profundamente en eso, asimilarlo y luego hablar con Dios sobre el pasaje en una oración significativa. Como consecuencia, oramos por lo que hemos encontrado en la Biblia, pero ahora personalizado mediante la meditaciónā€ (p. 96).

Orar la Biblia es, por lo tanto, comunicarse con Dios utilizando Su Palabra como punto de partida.

Aunque aprendĆ­ sobre orar a travĆ©s de la Biblia por primera vez con Donald Whitney, Ć©l no fue el primero en enseƱar o practicar esto. En el siglo XIX, Robert Murray M’Cheyne dijo: ā€œConvierte la Biblia en oraciónā€. Y si vamos mĆ”s atrĆ”s, encontraremos que tanto la iglesia primitiva (Hechos 4:23-26) como JesĆŗs mismo (Mateo 27:46) oraron a travĆ©s de la Biblia.

Orar la Biblia es muy beneficioso y hoy quiero compartir con ustedes dos de esos beneficios.

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ĀæCómo Holmes, Piper y Whitney me enseƱaron a leer la Biblia?

Ciertamente debemos orar como el salmista: ā€œAbre mis ojos, para que vea las maravillas de tu leyā€ (Salmos 119:18). Pero tambiĆ©n debemos hacer como el salmista: ā€œMeditarĆ© en tus preceptos, y considerarĆ© tus caminosā€. AllĆ­ (en la Biblia) hay maravillas mĆ”s deseables que el oro que esperan ser encontradas y delicias mĆ”s dulces que la miel que esperan ser gustadas.

Ahora veamos como un detective ficticio, un hedonista cristiano y un maestro de espiritualidad bĆ­blica me ayudaron a hacer lo antes mencionado:

SHERLOK HOLMES

En la historia corta EscĆ”ndalo en Bohemia, el detective ficticio Sherlok Holmes –creado por Arthur Conan Doyle– le dijo al Dr. Watson que este Ćŗltimo veĆ­a pero no observaba. Y pasó a demostrĆ”rselo con el siguiente ejemplo:

ā€œUsted ha visto con frecuencia la escalera que conduce del vestĆ­bulo a esta habitación.
—Ciertamente.
—¿CuĆ”ntas veces?
—Bueno, varios centenares de ocasiones.
—Entonces, podrĆ” decirme cuĆ”ntos hay.
—¿CuĆ”ntos escalones? No sĆ©.
—¿Ahora comprende? Usted no ha observado, a pesar de haber visto. Eso es lo que querĆ­a decirle. Ahora bien, yo sĆ© que hay diecisiete escalones, porque he visto y he observadoā€.

Sherlok Holmes no adivina, Ć©l observa y deduce. Continuar leyendo ĀæCómo Holmes, Piper y Whitney me enseƱaron a leer la Biblia?

Whitney sobre ā€œServicio motivado por gratitudā€.

El profeta Samuel exhortaba al pueblo de Dios al servicio por medio de estas palabras: «Asegúrense de temer al Señor y de servirlo fielmente. Piensen en todas las cosas maravillosas que él ha hecho por ustedes» (1 Samuel 12:24). Cuando servir a Dios parece una carga, recordar «las cosas maravillosas que él ha hecho por ustedes» evapora el agobio.

¿Usted recuerda cómo es no conocer a Cristo, no tener a Dios ni esperanza? ¿Recuerda cómo se sentía ser culpable ante Dios y no tener perdón? ¿Recuerda el terror de saber que había ofendido a Dios y que su ira ardía contra usted? ¿Recuerda el horror de saber que solo un paso lo separaba del infierno? Ahora, ¿recuerda la experiencia de ver a Jesucristo con los ojos de la fe y de comprender por primera vez quién es él de verdad y qué ha hecho a través de su vida, su muerte y su resurrección? ¿Recuerda el gozo de la primera vez que fue consciente del perdón y de la liberación del juicio y el infierno? ¿Recuerda la primera vez que tuvo la incomparable percepción de la certeza del cielo y la vida eterna? Cuando el fuego del servicio a Dios disminuya, considere las cosas maravillosas que el Señor ha hecho por usted.

Dios no ha hecho nada mÔs grande por nadie, ni podría hacer nada mayor por usted, que lo que ha hecho al acercarlo hacia él mismo. Imagínese si él pusiera diez millones de dólares en su cuenta bancaria cada mañana por el resto de su vida, pero no lo salvara. Imagínese que él le diera el cuerpo mÔs agraciado y la cara mÔs hermosa que haya existido jamÔs, un cuerpo que no envejeciera en mil años, pero que al morir, lo dejara fuera del cielo y lo enviara a vivir la eternidad en el infierno. ¿Qué cosa le ha dado Dios a alguien que pueda compararse con la salvación que le dio a usted como creyente? ¿No ve que Dios jamÔs podría hacer algo por usted u obsequiarle algo mayor que el regalo de entregarse a sí mismo? Si no podemos ser siervos agradecidos de Aquel quien es todo y en quien tenemos todo, ¿qué nos harÔ agradecidos?

Este artĆ­culo es un extracto tomado de: Donald Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (Illinois, EE. UU.: Tyndale House Publishers, 2016), pp. 157-158.

Whitney sobre ā€œMĆ©todos para meditar en la Escrituraā€.

1. Haga Ʃnfasis en diferentes palabras del texto. Este mƩtodo toma el versƭculo o frase de las Escrituras y le da vueltas para examinar cada faceta como si fuera un diamante.

2. Reescriba el texto con sus propias palabras. Con este método, imagine que estÔ enviando el versículo que eligió en un mensaje a alguien. ¿Cómo expresaría exactamente el contenido del versículo, pero sin utilizar las palabras del versículo?

3. Formule un principio del texto: ¿qué enseña? Considérelo una especie de resumen del mensaje principal del pasaje.

4. Piense en una ilustración del texto: ¿qué imagen lo explica? Puede ser una anécdota personal, un acontecimiento de las noticias o de la historia, un cita textual, una analogía, una canción: cualquier cosas que arroje luz sobre el pasaje.

5. Busque cómo aplicar el texto. Pregúntese: ¿Cómo debo responder a este texto? ¿Qué querrÔ Dios que yo haga como consecuencia de mi encuentro con esta parte de su Palabra? ¿Cómo debería cumplir esta parte de ella? ¿Hay algo que empezar, detener, confesar, orar, creer o decirle a alguien?

6. Pregunte de quĆ© manera seƱala el texto a la ley o al evangelio. Con este mĆ©todo de meditación, usted busca de quĆ© manera el pasaje en el que estĆ” meditando apunta hacia algĆŗn aspectos de la ley, del evangelio o de ambos. Continuar leyendo Whitney sobre ā€œMĆ©todos para meditar en la Escrituraā€.