- Sermón I: Confía en Jesús, abrazándolo como tu todo.
- Sermón II: Sé santo, apartándote de la inmoralidad sexual.
- Sermón III: Alégrate, ora y agradece.
- Sermón IV: Vive de tal manera que no tengan argumentos válidos en tu contra.
Etiqueta: Santidad
¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida? [IV]
Vive de tal manera que no tengan argumentos válidos en tu contra. Y si te critican, que sea mintiendo.
¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida? [II]
La voluntad de Dios para tu vida es la santificación al apartarte de la inmoralidad sexual. Y Él te ha dado tanto Su Palabra como Su Espíritu para ayudarte a ser santo.
El regalo de Dios en nuestra santificación.
En el penúltimo capítulo de 1 Tesalonicenses, capítulo 4, el apóstol Pablo comienza la conclusión de su carta recordando que las instrucciones recibidas de parte del Señor Jesús deben ponerse en práctica cada vez más. Y en los versículos 3 al 8 encontramos instrucciones que expresan la voluntad de Dios para nuestra vida.
El llamado a la santificación
La voluntad de Dios para nuestra vida es clara: santificación. Ahora bien, ¿qué significa eso? Santificación es una palabra que rara vez escuchamos fuera del contexto de la iglesia, y ni siquiera dentro de la iglesia podemos dar por sentado que todos comprendan su significado.
En esencia, santificación es separación para Dios. La Biblia nos muestra cómo se apartaba para Dios el oro del templo, la ofrenda del altar e incluso la comida. Pero en este pasaje, Pablo no habla de cosas, sino de personas separadas para Dios.
La siguiente pregunta, entonces, es: ¿separados de qué? El versículo 7 lo deja claro:
“Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación”.
La santificación implica separarnos de toda inmundicia, porque ésta es lo opuesto a la santidad. La palabra “inmundicia” significa impureza, aquello que no está limpio. Y eso es exactamente lo que el pecado produce: contamina nuestros pensamientos, envenena nuestros sentimientos y mancha nuestras acciones.
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