Buscando la santidad juntos.

En 2 Timoteo 2:22, el apóstol Pablo le exhortó a su hijo en la fe Timoteo a dos cosas: primero, a huir. Él debía escapar del peligro de las pasiones juveniles hacia un lugar seguro. Segundo, a seguir. Él debía perseguir con diligencia la justicia, la fe, el amor y la paz. La vida de un cristiano se caracteriza no sólo por evitar el pecado, sino también por buscar agradar a Dios en todas las cosas que hace.

En el versículo no sólo se exhorta «huye… y sigue», sino que se agrega: “con los que invocan al Señor con un corazón puro”. Aunque es cierto que cada cristiano, de manera individual, debe apartarse de las pasiones pecaminosas y procurar con diligencia la justicia, la fe, el amor y la paz; no es menos cierto que Dios quiere que esto sea hecho en compañía de otras personas. Paul D. Tripp lo dice de la siguiente manera: “Tu caminar con Dios está diseñado para ser un proyecto comunitario de principio a fin”.

Ahora, una pregunta pertinente es: ¿Quiénes son esas personas de las que estamos hablando? ¿Quiénes son los que forman parte de esa comunidad? El versículo nos responde: los cristianos verdaderos. Ellos son los que han puesto su fe en Jesucristo y han sido limpiados por Él (Jn. 13:10; Hch. 15:9). Ellos son los de fe no fingida (1 Ti. 1:5). Ellos son aquellos que profesan la piedad públicamente en la iglesia y la confirman en la privacidad de sus habitaciones (2 Ti. 3:5). Ellos, junto a ti, huirán de las pasiones pecaminosas y seguirán lo que está acorde a la voluntad de Dios.

Eclesiastés 4:9-12 nos recuerda el beneficio de trabajar en compañía: “Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajo. Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante! Además, si dos se acuestan juntos se mantienen calientes, pero uno solo ¿cómo se calentará? Y si alguien puede prevalecer contra el que está solo, dos lo resistirán. Un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente”. Y Hebreos 10:24 y 25 dice que en compañía de nuestros hermanos en Cristo seremos exhortados, estimulados al amor y a las buenas obras: “y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca”.

No menosprecies la importancia de congregarte junto a tus hermanos en Cristo los días en los cuales la iglesia se reúne. Pero tampoco limites tu contacto con ellos a cuatro paredes, dos veces por semana. Recuerda: huye del pecado, sigue a Dios, junto a otros cristianos.

PSC18: Sé Santo.

JEFF PURSWELL: LA SANTIDAD DE DIOS DEMANDÓ LA CRUZ

C. J. MAHANEY: EL SUFRIMIENTO COMO INSTRUMENTO DE SANTIFICACIÓN

JEFF PURSWELL: SANTIDAD: LEJOS DEL PECADO, CERCA DE DIOS

C. J. MAHANEY: LA SANTIDAD, LA CRUZ Y LA SEGUNDA VENIDA

Puede ver todas las sesiones de esta conferencia aquí: https://www.youtube.com/playlist?list=PLMvvgc4F6CvV81kPw17o0yvg5xe2_roCL

Pantera Negra: “no seguiremos mirando desde las sombras”.

Black Panther

Pantera Negra es una película basada en el superhéroe de Marvel Comics que lleva el mismo nombre. Tras la muerte de T’Chaka, su hijo T’Challa regresa a Wakanda convertirse en rey y en la Pantera Negra. Sin embargo, el nuevo rey y Pantera Negra tendrá que enfrentarse a uno que busca venganza tras verse afectado por un error cometido por T’Chaka años atrás.

Siglos atrás, Wakanda (nación localizada al este de África) fue impactada por un meteorito formado de Vibranio (un metal que es tanto ligero como resistente). Los habitantes de Wakanda utilizaron el Vibranio para convertir a su nación en una nación tecnológicamente avanzada –más que los países desarrollados–. Sin embargo, por temor a atraer “forasteros” y convertirse en otra caótica nación en el mundo, ellos se aislaron del resto del mundo y aparentaron seguir siendo una nación tercermundista.

Al final de la película, T’Challa se encuentra en la ONU y dice: “Wakanda no seguirá mirando desde las sombras. No podemos. No debemos”. Eso me hizo pensar como nosotros los cristianos no hemos de mirar [hacia el mundo] desde las sombras. ¿En qué sentido? Continúa leyendo Pantera Negra: “no seguiremos mirando desde las sombras”.

Sproul sobre “La justicia de Dios”.

No hay conflicto entre el Dios del Antiguo y el del Nuevo Testamento. Fue el Dios del Antiguo Testamento a quien Cristo llamó, “Padre.” Fue el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, quien de tal manera amó al mundo, que envió a su único Hijo para redimirlo. La comida y la bebida de Jesús fue hacer la voluntad de este Dios. Fue el celo por este Dios lo que consumió a Cristo, el Dios que mató a Nadab, Abiú y a Uza. El mismo Dios que destruyó al mundo con un diluvio, es el mismo que derrama las lluvias de su gracia sobre nosotros.

El falso conflicto entre los dos testamentos puede ser visto en el más brutal acto de la venganza divina jamás registrado en la Escritura. No se encuentra en el Antiguo, sino en el Nuevo Testamento. La más violenta expresión de la ira y la justicia de Dios se pueden ver en la cruz. Si alguien ha tenido razones para quejarse de injusticia, fue Jesús. El fue el único hombre inocente al que Dios ha castigado. Si nos tambaleamos ante la ira de Dios, tambaleémonos ante la cruz. Es aquí donde nuestro asombro debe estar enfocado. Si tenemos causa para indignamos moralmente, dirijamos esa indignación hacia el Gólgota.

La cruz fue a la vez el ejemplo más horrible y el más hermoso de la ira de Dios. Fue el acto más justo y más lleno de gracia en la historia. Dios hubiera sido más que injusto, hubiera sido diabólico en castigar a Jesús, si Jesús no hubiese estado dispuesto a tomar sobre sí los pecados del mundo. Una vez que Cristo se hizo voluntariamente el Cordero de Dios, cargando nuestros pecados, entonces El se convirtió en la cosa más vil y grotesca sobre este planeta. Con la carga de nuestro pecado que El cargó, se hizo completamente repugnante al Padre. Dios derramó su ira sobre esta cosa obscena. Dios hizo a Cristo maldito por el pecado que El llevaba.

Aquí fue donde la justicia de Dios se manifestó perfectamente, y todo fue hecho por nosotros. Pues El tomó lo que la justicia demandaba de nosotros. Este aspecto, “por nosotros”, es lo que despliega la majestad de la gracia de la cruz, en donde se manifestó al mismo tiempo la gracia y la justicia, la ira y la misericordia. Es demasiado extraordinario para comprenderlo.

Este artículo es un extracto tomado de: R. C. Sproul. La santidad de Dios (Editorial Unilit, 1991), pp. 75, 76.