A propósito de Rápidos y Furiosos.

Rápidos y Furiosos 8, película que se estrenó el 14 de abril del 2017, se convirtió en el mejor estreno en la historia del cine al recaudar 532 millones de dólares en su estreno. Cada vez que escucho hablar de Rápidos y Furiosos, mi mente no puede evitar pensar en una de las escenas de esta saga que más llamaron mi atención –y no tiene nada que ver con carros  ni mujeres.

En la parte final de la cuarta película de Rápidos y Furiosos, Dominic está delante de un juez que reconoce que éste (Dominic) fue una pieza clave para arrestar a un traficante de drogas, sin embargo dice: “un acierto no compensa toda una vida de errores” –sentenciándolo así a 25 años en la cárcel–. Aunque a Brian no le gustó lo que hizo el juez, eso fue lo justo. Continúa leyendo A propósito de Rápidos y Furiosos.

Recordatorio a iglesia del siglo XXI.

Como la sal al alimento y la luz a la oscuridad, así también los cristianos previenen el decaimiento moral y alumbran a los hombres con sus buenas obras.

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¿Estás siendo luz en el mundo?

Bombilla alumbrando

Al mirar a este mundo lo que vemos es robos, homicidios, la legalización del aborto, el intento de que la inmoralidad (homosexual y heterosexual) sea vista como algo natural, el abrazo de los vicios y el rechazo de las virtudes. Y todo eso nos sorprende, nos sorprende que haya tanto pecado en el mundo y éste, antes que disminuir, aumente.

Pero eso no debería sorprendernos porque Jesús dijo en Mateo 5:14 lo siguiente: “Vosotros sois la luz del mundo”. Eso quiere decir que el mundo está en oscuridad, una oscuridad espiritual debido a la cual los hombres (varón y hembra) son malignos y perversos. Y nosotros los cristianos no somos una luz entre muchas, sino que somos la única luz en este mundo. No son las organizaciones sin fines de lucro, no es la policía, no es el presidente; tú como cristiano eres la luz del mundo.

Ahora, algo que sí debería sorprendernos es que haya una luz que no alumbre o que la luz sea escondida. Jesús continuó diciendo: “Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa” (Mat. 5:14, 15). ¿Por qué una ciudad sobre un monte no se puede ocultar? Por la luz en esa ciudad. Y sería tonto encender una lámpara y cubrirla con un cajón en vez de ponerla en la repisa para que alumbre a todos. ¡Oh! ¿¡Cuántas veces nosotros los cristianos parecemos ser una luz que no alumbra!? ¡Oh! ¿¡Cuántas veces nosotros los cristianos ocultamos nuestra luz!? Violamos las leyes de la nación, mentimos en nuestro trabajo, hacemos trampa en nuestro centro de estudio, palabras corrompidas salen de nuestra boca, nos reímos de chistes “picantes”, porque todo el mundo lo hace. No queremos que el mundo siga de mal en peor cuando su única luz no está alumbrando. Si ese es nuestro estilo de vida o nuestra práctica, ¿es nuestro cristianismo solamente una profesión de labios (sin un cambio en el corazón)? ¿hemos sido salvados realmente por Aquel que es la luz de los hombres?

El llamamiento de Jesús es que exhibamos una conducta digna de (acorde con) aquellos que son hijos del Dios que es luz:

“Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mat. 5:16).

¡Qué el Señor nos perdone y nos ayude, para Su gloria!

¿Por qué es importante asistir regularmente a la iglesia? [II]

Todo aquel que profesa ser cristiano, pero no asiste regularmente a la iglesia no tan solo corre un gran peligro, sino que también es privado de una gran gracia. Podemos ver esto en Hebreos 10:24, 25: “y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca”.

Debemos considerar, “fijar atentamente nuestra mente en el otro (Heb. 3:1), contemplar con un examen continuo los caracteres y deseos de nuestros hermanos para prestar ayuda y consejo mutuo” (Jamieson, Faussett, & Brown); para estimular, provocar al hermano de tal manera que tenga que responder en amor y buenas obras. Esa es la gracia de la cual se nos llama a participar a todos aquellos que hemos sido salvados por la sola fe en Jesucristo.

El versículo 25 nos dice que la manera en la cual hemos de estimularnos unos a otros es «exhortándonos unos a otros». Aquellos con el Espíritu Santo en sus corazones y con la Biblia en sus manos –y con la segunda venida de Jesucristo en sus mentes1– han de exhortarse, animarse a continuar haciendo el bien, amonestarse por algún pecado, rogarse, consolarse unos a otros en medio del dolor. Y todo eso ocurre dentro del contexto de la iglesia, por eso se dice «no dejando de congregarnos».

Lamentablemente, como lo reconoce nuestro pasaje bíblico, la costumbre de algunos es no congregarse –lo extraño es que vayan en la iglesia–. Éstos, cuya costumbre es no congregarse, son privados de la gran gracia de la estimulación al amor y las buenas obras por medio de la exhortación mutua.


1 La segunda venida de Jesucristo significará castigo para los no cristianos, pero reposo para los cristianos (especialmente los perseguidos y atribulados; véase 1 Ts. 1:6-10).

1ra parte; 2da parte