Esta es la realidad más encantadora de navidad: que Dios no esperó a que nosotros fuéramos a El, sino que Él vino a nosotros en la persona de Emanuel.
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El mejor Padre de todos.
«Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?» (Mateo 7:11. RVR1960).
Árbol que nace torcido…
1 Corintios fue la primera carta que el apóstol Pablo (inspirado por Dios) dirigió a la iglesia de Dios en Corinto. Corinto era una ciudad griega, que debido a su ubicación estratégica, había prosperado económicamente.
Al mismo tiempo, y según John MacArthur, “Corinto se volvió tan moralmente corrupta que su nombre mismo se volvió sinónimo de desenfreno y depravación moral. ‘Corintianizar’ llegó a representar inmoralidad descarriada y embriaguez desenfrenada”.
Y en 1 Corintios 6:9 y 10 Pablo escribió una lista de algunos de los pecados que caracterizaban a los Corintios:
“¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios”.
Ahora, nótese que dije que esos pecados “caracterizaban” (en el pasado) a los corintios. No en el sentido de que los creyentes corintios ya no pecaban, sino en el sentido de que esos pecados ya no eran su estilo de vida. Lo mismo es cierto para nosotros si somos cristianos verdaderos: ha ocurrido un cambio real, un cambio radical y ya no interactuamos con estos pecados de la misma manera.
¿Cómo podemos estar seguros de todo eso? Por lo siguiente que dice el pasaje bíblico que comenzamos a leer:
“Y esto eran algunos de ustedes; pero fueron lavados, pero fueron santificados, pero fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios” (v. 11).
Me encanta la primera frase del versículo 11: “Y eso eran algunos de ustedes”. Las personas fuera de la iglesia debe saber y las personas dentro de la iglesia debe recordar que la iglesia está compuesta de exinmorales, exidólatras, exadúlteros, exafeminados, exhomosexuales, exladrones, exavaros, exborrachos, exmaldicientes, exestafadores.
Así que, la madre que lleva mucho tiempo orando por su hijo rebelde debe saber que en Dios hay esperanza para ese hijo. El hijo con un padre que ha practicado algún pecado toda su vida debe saber que en Dios hay esperanza para su padre. En Dios hay esperanza para ese amigo tuyo que está esclavizado a los placeres de este mundo. Aquel que no se convierte por miedo a volver atrás debe saber que en Dios hay esperanza.
No hay pecador demasiado mal como para no tener esperanza en Dios. Árbol que nace torcido… en Cristo, por Su Espíritu, su tronco endereza.
¿Cuál es mi don espiritual?
En 1 Corintios 12 nos encontramos con un símil o una expresión de la semejanza entre dos cosas: el apóstol Pablo (bajo inspiración divina) está diciendo que la iglesia se parece a un cuerpo físico y es el místicamente el cuerpo de Cristo.
Una de las cosas que el apóstol resalta de la iglesia como el cuerpo de Cristo es su diversidad: como cada miembro del cuerpo tiene una función, así también cada miembro de la iglesia tiene al menos un don, un ministerio, una actividad (vv. 4-6).
Los dones espirituales se nos han dado para la edificación o el beneficio de la iglesia. El ejercicio de ellos es de vital importancia para el crecimiento de la iglesia. ¿Sabes tú cuál es tu don espiritual? Si todavía no estás seguro, a continuación te doy algunos pasos para saber cuál es tu don.
4 PASOS PARA SABER CUÁL ES TU DON
1. Ora. Pídele a Dios en oración –¡con fe!– que te muestre cuál es tu don espiritual. Comenzar así tiene todo el sentido del mundo porque Dios no tan solo sabe cuál es tu don espiritual, sino que también Él fue quien te lo dio: “Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común” (1 Co. 12:7).
2. Estudia. No sólo debes orar, ¡abre tu Biblia! Dios te mostrará cuál es tu don espiritual mientras estudias esos pasajes bíblicos que hablan acerca de los dones espirituales. ¿Cuáles son esos pasajes bíblicos?
- Romanos 12:6-8
- 1 Corintios 12
- Efesios 4:7-13
- 1 Pedro 4:10-11
3. Pregunta. Pregúntales a tus pastores (a quienes Dios ha puesto para guiarte) cuál ellos piensan que es tu don. Y por qué no, pregúntales también a otros miembros (que te conocen) de la congregación.
4. Involúcrate. Involúcrate en esa área de la iglesia en donde veas una necesidad y piensas que Dios te ha capacitado para servir. En el libro How People Change [Cómo cambia la gente], Tim Lane y Paul Tripp lo dicen de la siguiente manera:
“La persona que ve una falta de organización tiene el don de administración. La persona que ve una falta de preocupación por las necesidades prácticas tiene el don de misericordia. Y la persona que ve en la iglesia una falta de celo evangelístico tiene el don de evangelismo… Una buena manera de determinar tus dones es preguntarte a ti mismo dónde ves una debilidad en el cuerpo. Es muy probable que tú veas estas debilidades porque estás mirando a la iglesia a través de los lentes de tus dones. Donde veas debilidad es probablemente el lugar en donde Dios quieres que sirvas a tus hermanos y hermanas”.