La novia de Cristo, la iglesia, no era la más hermosa ni es perfecta. Pero Cristo la ama, dio Su vida por ella y la convertirá en una iglesia gloriosa.
Etiqueta: Santidad
La homosexualidad no es el pecado.
Aunque la homosexualidad es un pecado, no es el Ăşnico pecado que excluye del reino de Dios y no es el pecado imperdonable. Jesucristo muriĂł por los pecados de los heterosexuales y de los homosexuales que se arrepienten.
¿Cómo sé si Dios me está llamando a ser pastor?
Una vez escuchĂ© la historia de un hombre que sembraba maĂz y vio en el cielo que las nubes formaban “SSM”. Este hombre, entonces, fue apresuradamente a donde un ministro diciĂ©ndole que Dios lo estaba llamando al ministerio pastoral. “¿CĂłmo lo sabes?” –preguntĂł el ministro–. A lo que aquel hombre respondiĂł diciendo que “SSM” eran las iniciales de “Su Santo Ministerio”. El ministro lo vio y le dijo que no, que “SSM” eran las iniciales de “Sigue Sembrando MaĂz”.
El llamamiento pastoral no viene por una señal en el cielo ni por la voz audible de Dios. Eso hace que la pregunta del ministro de la historia sea pertinente: ¿cómo puede un hombre cristiano saber si Dios lo está llamando a ser un pastor?
EL DESEO
Aquel a quien Dios llama al pastorado desea ser un pastor. Este es un deseo que Dios mismo ha puesto en el corazón de este hombre. Es su deseo, su anhelo, su gozo, su pasión, glorificar a Dios a través de la edificación de la iglesia y la conversión de los incrédulos.
En 1 Timoteo 3:1 Pablo aprueba el deseo de algunos por el ministerio pastoral: “Palabra fiel es ésta: Si alguno aspira al cargo de obispo, buena obra desea hacer”. Y en 1 Pedro 5:2 Pedro dice que el pastorado debe ejercerse voluntariamente, con deseo sincero: “pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo”. Eso fue lo que llevó a Spurgeon a decirle a sus estudiantes: “no entres al ministerio si puedes evitarlo [estar contento realizando cualquier otra profesión]”. Continuar leyendo ¿Cómo sé si Dios me está llamando a ser pastor?
Llamados a santidad.
EscuchĂ© a alguien decir que hoy en dĂa nos sorprendemos de los pecados que el mundo comete y toleramos los pecados de la iglesia. Pero los pecados del mundo no deberĂan sorprendernos como si estos fueran lo extraño –aunque sĂ deberĂamos llorar ante ellos y ser luz–; lo que sĂ deberĂa escandalizarnos es el pecado cometido impenitentemente por la iglesia.
En 1 Tesalonicenses, Pablo habla acerca de la segunda venida de Jesucristo. En ese dĂa, mientras los no-creyentes experimentarán la ira de Dios, los creyentes experimentarán la salvaciĂłn final. Y esa doctrina tiene implicaciones para el aquĂ y el ahora, una de ellas se encuentra en el capĂtulo 4: “Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificaciĂłn; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros sepa cĂłmo poseer su propio vaso en santificaciĂłn y honor, no en pasiĂłn de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios” (vv. 3-5).
ÂżCuál es la voluntad de Dios para Su iglesia? Que sean santos, especĂficamente en este pasaje: que se abstengan de la inmoralidad sexual. La inmoralidad sexual abarca: pornografĂa, masturbaciĂłn, homosexualidad, sexo fuera del matrimonio, sexo con otra persona que no es el cĂłnyuge, etc. Todos esos pecados son cometidos por los que no conocen a Dios, aquellos que no han entrado en una relaciĂłn con Dios a travĂ©s de Jesucristo. Y de ellos Dios se vengará si no se arrepienten (v. 6). Pero a nosotros, que sĂ conocemos a Dios, Él nos llama a santificaciĂłn (v. 7). No deberĂa haber ni el más mĂnimo rastro de ellos dentro de la iglesia de Dios.
En todo esto no somos abandonados a nuestras propias fuerzas. El llamamiento a la santidad está acompañado por una oraciĂłn para que el Señor «afirme vuestros corazones irreprensibles en santidad» (1 Ts. 3:13) y con la gloriosa realidad de que Dios nos da «su EspĂritu Santo» (1 Ts. 4:8), quien nos fortalece para vivir tal como Él quiere que vivamos.