Misael Susaña, a partir del ejemplo de la iglesia primitiva, comparte cuatro prácticas para que una iglesia crezca.
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Dios no desampara a Su pueblo pecador.
Poco tiempo después de que Saúl fuera hecho rey de Israel, el profeta Samuel reunió a todo el pueblo y pronunció un discurso que se registra en 1 Samuel 12. En ese discurso, Samuel le recordó al pueblo las distintas veces que ellos pecaron después de ser salvados de su esclavitud en Egipto.
El profeta tambiĂ©n les dijo que al pedir tener un rey, siendo Dios su rey, ellos cometieron un gran pecado. Y Dios confirmĂł las palabras de Samuel al enviar truenos y lluvia en la siega del trigo –en un momento en el que no se esperaba lluvia–. Cuando el pueblo vio eso, reconociĂł que habĂa cometido un gran pecado. En sus propias palabras: “hemos añadido este mal a todos nuestros pecados” (v. 19).
La respuesta de Samuel al pueblo es inesperada, Ă©l dijo: “No temáis; aunque vosotros habĂ©is hecho todo este mal” (v. 20). Esa respuesta es inesperada porque uno esperarĂa que Ă©l hubiera dicho: “no teman, el mal que han hecho no es tan serio”; o: “teman, el mal que han hecho es serio”. Pero el profeta le dijo que no teman y al mismo tiempo dijo que el mal que ellos habĂan hecho era serio.
ÂżPor quĂ© razĂłn ellos no debĂan temer a pesar de haber cometido un mal tan grande? Alguien podrĂa decir que la razĂłn por la que ellos no debĂan temer era porque ellos harĂan la resoluciĂłn de servir a Dios de todo corazĂłn. Eso es muy importante, pero la verdadera razĂłn por la cual ellos no debĂan temer la encontramos en el versĂculo 22, que dice: “Porque el Señor, a causa de su gran nombre, no desamparará a su pueblo, pues el Señor se ha complacido en haceros pueblo suyo”. Continuar leyendo Dios no desampara a Su pueblo pecador.
La novia de JesĂşs.
La novia de Cristo, la iglesia, no era la más hermosa ni es perfecta. Pero Cristo la ama, dio Su vida por ella y la convertirá en una iglesia gloriosa.
¿Cómo sé si Dios me está llamando a ser pastor?
Una vez escuchĂ© la historia de un hombre que sembraba maĂz y vio en el cielo que las nubes formaban “SSM”. Este hombre, entonces, fue apresuradamente a donde un ministro diciĂ©ndole que Dios lo estaba llamando al ministerio pastoral. “¿CĂłmo lo sabes?” –preguntĂł el ministro–. A lo que aquel hombre respondiĂł diciendo que “SSM” eran las iniciales de “Su Santo Ministerio”. El ministro lo vio y le dijo que no, que “SSM” eran las iniciales de “Sigue Sembrando MaĂz”.
El llamamiento pastoral no viene por una señal en el cielo ni por la voz audible de Dios. Eso hace que la pregunta del ministro de la historia sea pertinente: ¿cómo puede un hombre cristiano saber si Dios lo está llamando a ser un pastor?
EL DESEO
Aquel a quien Dios llama al pastorado desea ser un pastor. Este es un deseo que Dios mismo ha puesto en el corazón de este hombre. Es su deseo, su anhelo, su gozo, su pasión, glorificar a Dios a través de la edificación de la iglesia y la conversión de los incrédulos.
En 1 Timoteo 3:1 Pablo aprueba el deseo de algunos por el ministerio pastoral: “Palabra fiel es ésta: Si alguno aspira al cargo de obispo, buena obra desea hacer”. Y en 1 Pedro 5:2 Pedro dice que el pastorado debe ejercerse voluntariamente, con deseo sincero: “pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo”. Eso fue lo que llevó a Spurgeon a decirle a sus estudiantes: “no entres al ministerio si puedes evitarlo [estar contento realizando cualquier otra profesión]”. Continuar leyendo ¿Cómo sé si Dios me está llamando a ser pastor?