“El mundo es de mi Dios”: la historia.

Maltbie Davenport Babcock fue un preeminente ministro presbiteriano y destacado escritor de himnos, poemas y devocionales en el siglo XIX.

Maltbie nació en una ciudad de Syracuse [Siracusa] (Nueva York) el 3 de agosto de 1858; siendo éste el primer hijo de Henry y Emily M. Babcock. Dentro de la ascendencia de Maltbie se destacan su abuelo Ebenezer Davenport Maltbie, quien fue Reverendo en la iglesia presbiteriana, y su bisabuelo Henry Davis, quien fue el segundo presidente del Hamilton College.

Fue educado en las escuelas públicas de Syracuse. Entró a la Universidad de Syracuse y allí formó parte del equipo de béisbol ya que Maltbie era descrito como alto y de hombros anchos. En 1879 se graduó con altos honores. Años después, en 1882, consiguió un título de teología en el Seminario Teológico Auburn. En octubre de 1882 se casó con Katherine Eliot Tallman, quien le dio dos hijos.

Después de graduarse del seminario en 1882, se volvió pastor de una iglesia en la ciudad de Lockport. La ciudad de Lockport forma parte de lo que hoy se conoce como el Área metropolitana de Búfalo-Niagara Falls. Y cuando Maltbie vivía en esta ciudad, él le decía a su esposa que “iba a ver el mundo de su Padre” y caminaba a lo largo de la Escarpa del Niágara para disfrutar el paisaje del estado de Nueva York y el lago Ontario.

También ministró en la Iglesia Presbiteriana Brown Memorial de Baltimore (Maryland) en 1887 y en la Iglesia Prebiteriana Brick de la ciudad de Nueva York en 1900. Durante el tiempo de su ministración, fue descrito como poseedor de una mente brillante y una oratoria capaz de mover a toda clase de personas.

Maltbie murió a los 42 años en Nápoles (Italia) el 18 de mayo de 1901. Poco tiempo después de su muerte, su esposa Katherine publicó una colección de sus poemas y de sus sermones bajo el título Thoughts for Every Day Living [Pensamientos para cada día]; entre los cuales se encontraba el poema My Father’s World [El mundo de mi Padre].

El poema original contenía dieciséis estrofas de cuatro líneas cada una. En 1915, un buen amigo de Maltbie llamado Franklin L. Sheppard le puso música al poema. El himno El mundo es de mi Dios es el poema de Maltbie condensado en tres versos.

1ra parte; 2da parte; 3ra parte

“El mundo es de mi Dios”: el himno.

El mundo es de mi Dios, su eterna posesión.
Eleva a Dios su dulce voz la entera creación.
El mundo es de mi Dios, trae paz así pensar.
Él hizo el sol y el arrebol, la tierra, cielo y mar.

El mundo es de mi Dios, escucho alegre son
del ruiseñor que a Su Señor eleva su canción.
El mundo es de mi Dios y en todo alrededor,
las flores mil con voz sutil declaran fiel su amor.

El mundo es de mi Dios; jamás lo olvidaré,
aunque infernal parezca el mal, mi Padre Dios es Rey.
El mundo es de mi Dios, y al Salvador Jesús,
hará vencer por su poder por la obra de la cruz.

El mundo es de mi Dios, del Padre celestial;
y nada habrá de detener su triunfo eternal.
El mundo es de mi Dios: confiada mi alma está,
Pues, Dios en Cristo, nuestro Rey, por siempre reinará. Amén.

1ra parte; 2da parte; 3ra parte

Quédate en casa con gaD

Si eres como la mayoría del mundo, estás en cuarentena como una medida preventiva contra Covid-19. Y como una ayuda para aprovechar (no solamente pasar) esas horas libres que tienes en casa, he recolectado –y te invito a leer– las siguientes publicaciones:

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Las redes sociales son para tiempos como estos.

Al igual que todo lo que Dios ha creado, las redes sociales son excelentes como siervos, pero son terribles como amos. Siempre que esperamos o demandamos que la creación nos dé lo que sólo Dios puede darnos vamos a terminar muy mal.

Cuando las redes sociales nos usan –en vez de nosotros usarlas a ellas– terminamos paradójicamente siendo antisociales. Todos lo hemos visto: hijos que viven bajo el mismo techo que sus padres, pero con poca comunicación porque están en sus dormitorios con sus celulares; una pareja en un restaurante con sus celulares en la mano, parecería que prefieren estar con otra persona y en otro lugar; un grupo de amigos mirando sus celulares sin ninguna socialización entre ellos. Si no lo has visto, posiblemente sea porque tú eres uno ellos.

UN EJEMPLO DIGNO DE IMITAR

En 2 Juan 12 encontramos un ejemplo digno de imitar en el uso de las redes sociales. El versículo dice: “Aunque tengo muchas cosas que escribiros, no quiero hacerlo con papel y tinta, sino que espero ir a vosotros y hablar cara a cara, para que vuestro gozo sea completo”.

Claramente este versículo no menciona Facebook ni Whatsapp. Y –como todos sabemos– en el tiempo del apóstol Juan no existía Instagram, Twitter ni Youtube. Pero el principio es el mismo, en el tiempo de Juan el papel y tinta (la carta) era tecnología, una herramienta usada para comunicarse. Continuar leyendo Las redes sociales son para tiempos como estos.