ĀæCómo Dios me hizo invencible en un mundo de terror?

DespuĆ©s de que Dios terminó de crear el mundo, esta fue la evaluación que Ɖl mismo hizo: ā€œbueno en gran maneraā€. Sin embargo, con la entrada del pecado, el mundo se ha transformado en un lugar de terror.

Hoy entré a la versión digital del periódico dominicano Diario Libre, y estas fueron algunas de las noticias que encontré en su portada:

  • 724 mil personas sin agua potable y 700 viviendas afectadas por lluvias en RD; siguen las alertas.
  • Jhon Kohr Reyes llegó muerto al hospital luego de ser detenido por policĆ­as en un operativo.
  • Hombre muere tras ser atropellado en San Pedro de MacorĆ­s; conductor se da a la fuga.
  • NiƱos, vecinos y un perro fueron testigos: asĆ­ la policĆ­a mató a un joven en Herrera.

Sentƭ entonces la necesidad de saber si solo mi paƭs era escenario de tanto terror. Asƭ que visitƩ el portal de CNN en EspaƱol, y me encontrƩ con lo siguiente:

  • Encuentran cuerpos de 13 trabajadores de mina en PerĆŗ reportados como secuestrados.
  • Hamas ejecuta a palestinos por saquear en Gaza.
  • Alerta epidemiológica en Ecuador por brotes de tos ferina y fiebre amarilla activa medidas de contingencia.
  • El volcĆ”n Kilauea de Hawai entra en erupción con un patrón poco habitual en casi 40 aƱos.

La conclusión es ineludible: este mundo se ha convertido en un lugar de terror. Aun asĆ­, me niego a ser dominado por el pĆ”nico. Y empiezo a recordar las formas en que Dios me ha hecho invencible —no solo a mĆ­, sino a todo cristiano—:

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Ɓrbol que nace torcido…

1 Corintios fue la primera carta que el apóstol Pablo (inspirado por Dios) dirigió a la iglesia de Dios en Corinto. Corinto era una ciudad griega, que debido a su ubicación estratégica, había prosperado económicamente.

Al mismo tiempo, y segĆŗn John MacArthur, ā€œCorinto se volvió tan moralmente corrupta que su nombre mismo se volvió sinónimo de desenfreno y depravación moral. ā€˜Corintianizar’ llegó a representar inmoralidad descarriada y embriaguez desenfrenadaā€.

Y en 1 Corintios 6:9 y 10 Pablo escribió una lista de algunos de los pecados que caracterizaban a los Corintios:

ā€œĀæO no sabenĀ que los injustos no heredarĆ”n el reino de Dios? No se dejen engaƱar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adĆŗlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,Ā ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarĆ”n el reino de Diosā€.

Ahora, nótese que dije que esos pecados ā€œcaracterizabanā€ (en el pasado) a los corintios. No en el sentido de que los creyentes corintios ya no pecaban, sino en el sentido de que esos pecados ya no eran su estilo de vida. Lo mismo es cierto para nosotros si somos cristianos verdaderos: ha ocurrido un cambio real, un cambio radical y ya no interactuamos con estos pecados de la misma manera.

¿Cómo podemos estar seguros de todo eso? Por lo siguiente que dice el pasaje bíblico que comenzamos a leer:

ā€œY esto eran algunos de ustedes; pero fueron lavados, pero fueron santificados, pero fueron justificadosĀ en el nombre del SeƱor Jesucristo y en el EspĆ­ritu de nuestro Diosā€ (v. 11).

Me encanta la primera frase del versĆ­culo 11: ā€œY eso eran algunos de ustedesā€. Las personas fuera de la iglesia debe saber y las personas dentro de la iglesia debe recordar que la iglesia estĆ” compuesta de exinmorales, exidólatras, exadĆŗlteros, exafeminados, exhomosexuales, exladrones, exavaros, exborrachos, exmaldicientes, exestafadores.

Así que, la madre que lleva mucho tiempo orando por su hijo rebelde debe saber que en Dios hay esperanza para ese hijo. El hijo con un padre que ha practicado algún pecado toda su vida debe saber que en Dios hay esperanza para su padre. En Dios hay esperanza para ese amigo tuyo que estÔ esclavizado a los placeres de este mundo. Aquel que no se convierte por miedo a volver atrÔs debe saber que en Dios hay esperanza.

No hay pecador demasiado mal como para no tener esperanza en Dios. Ɓrbol que nace torcido… en Cristo, por Su EspĆ­ritu, su tronco endereza.

El importante mensaje de ā€œHoyā€ en Hebreos 3.

Hebreos es una carta dirigida en principio a cristianos judĆ­os que estaban sufriendo persecución por causa de su fe en Jesucristo y que estaban siendo tentados a abandonar esa fe. Y aunque Hebreos no fue escrita a nosotros como iglesia (es decir, no somos los receptores originales), sĆ­ fue escrita para nosotros (Dios tuvo la intención de hablarnos a travĆ©s de ella). En esta carta se llama y anima a los cristianos –incluyĆ©ndote a ti y a mí– a perseverar, a no abandonar su fe en Cristo.

La palabra ā€œhoyā€ es muy importante en Hebreos 3:7-15. El autor menciona esta palabra en los versĆ­culos 7 y 15 (ā€œSi ustedes oyen hoy Su vozā€), y en el versĆ­culo 13 (ā€œexhórtense los unos a los otros cada dĆ­a, mientras todavĆ­a se dice: Ā«HoyĀ»ā€). ā€œHoyā€ no se limita al tiempo de David ni se limita al tiempo en el que la carta a los Hebreos fue escrita; mĆ”s bien, ā€œhoyā€ es ahora que la Palabra se dirige a ti, ahora que eres llamado a creer y obedecer o a arrepentirte, ahora que tu corazón no estĆ” totalmente endurecido, ahora que todavĆ­a no te has apartado total y definitivamente de Dios.

ā€œHoyā€ trae consigo un importante mensaje:

GRUPO 1

A aquellos cristianos que estĆ”n conscientes de todas las veces que han actuado con incredulidad y sienten la seriedad de su pecado, y que temen que ya sea demasiado tarde para ellos: hoy la Palabra de Dios se dirige a ti, hoy tu corazón no estĆ” tan endurecido como para ser sordo a la voz de Dios y ser insensible al pecado; hoy hay esperanza para ti –sĆ­, a pesar de tu rebelión y tu incredulidad pasadas–, no es demasiado tarde. Si hoy te arrepientes, hoy recibirĆ”s el abrazo perdonador de tu Padre celestial. Si hoy resuelves creer y obedecer, hoy Ɖl te ayudarĆ”.

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Cuando Dios no salva a tu ser querido.

Es triste cuando alguien que conoces no recibe a JesĆŗs como Salvador y SeƱor. Y esa tristeza se multiplica –o triplica– cuando ese que no recibe a JesĆŗs es un ser querido como tu mejor amigo, o la hija que tuviese en tu vientre por nueve meses, o la madre que te dio la vida o ese esposo de quien te enamoraste.

Sabes por experiencia que JesĆŗs es ā€œel pan de la vidaā€ que quita el hambre y sacia la sed del alma (Jn. 6). TambiĆ©n sabes que todos aquellos que rechazan a JesĆŗs ā€œsufrirĆ”n el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del SeƱorĀ y de la gloria de Su poderā€ (2 Ts. 1:9).

Le predicas el evangelio, ā€œpues es el poder de Dios para la salvación de todo el que creeā€ (Ro. 1:16). Oras a Dios por esa persona, porque estĆ”s convencido que ā€œla salvación es delĀ SeƱorā€ (Jo. 2:9). Pero despuĆ©s de hacer eso repetidas veces nada parece cambiar. Y te sientes como si te atravesaran el corazón con un puƱal.

ĀæTe has sentido asĆ­? Yo sĆ­. En este artĆ­culo quisiera dar cuatro verdades que debemos recordarle a nuestra alma cuando Dios no salva –o parece no salvar– a tu ser querido:

1. MIENTRAS HAYA VIDA, HAY ESPERANZA

Deja que el siguiente versĆ­culo sea como gasolina a tu fuego evangelĆ­stico. EclesiastĆ©s 9:4 dice: ā€œPara cualquiera que estĆ” unido con los vivos, hay esperanza; ciertamente un perro vivo es mejor que un león muertoā€. Tal vez le has predicado el evangelio mil veces y tal vez has orado por ese ser querido dos mil veces y todavĆ­a no se convierte. Pero que Dios no lo haya salvado todavĆ­a no significa que Ɖl nunca lo harĆ”.

El ladrón de la cruz que le pidió a JesĆŗs que se acordara de Ć©l es un ejemplo de eso. Dios cambio su corazón en un instante: Ć©l pasó de ser uno que se burlaba de JesĆŗs a uno que reconoció a JesĆŗs como Rey (Mr. 15:32; Lc. 23:42). Ɖl fue salvado estando al borde de la muerte. Estoy seguro que muchos se sorprenderĆ”n al ver a este hombre en el paraĆ­so con JesĆŗs.

”Sigue predicando! ”Sigue orando!

2. DIOS ES SOBERANO

El apóstol Pablo en Efesios 1:4, 5 escribió lo siguiente: ā€œPorque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuĆ©ramos santos y sin mancha delante de Ɖl. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sĆ­ mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de Su voluntadā€. En los versĆ­culos anteriores se habla de la elección y predestinación que Dios hizo para salvar a un grupo de personas. Eso fue hecho ā€œantes de la fundación del mundoā€ o en la eternidad pasada porque esta obra de Dios no estĆ” basada en lo absoluto en las buenas obras de los hombres.

Si la salvación no estĆ” basada en las buenas obras de los hombres, Āæen quĆ©, entonces, estĆ” basada? Al final del versĆ­culo 5 se responde a esa pregunta: ā€œconforme a la buena intención de Su voluntadā€. ĀæNotaste las dos Ćŗltimas palabras? ā€œSu voluntadā€. Dios eligió, Dios predestinó, Dios salva a quien Ɖl quiera.

Como Rey soberano, a Ɖl nadie le da órdenes, Ɖl no necesita consejo de nadie y Ɖl no tiene que dar cuentas a nadie por Sus actos. Ā”PostrĆ©monos ante Su soberanĆ­a!

3. DIOS ES JUSTO

ĀæEs Dios injusto cuando no salva a alguien? Ā”De ninguna manera! Como alguien dijo acertadamente: Dios trata a algunos con misericordia, a otros los trata con justicia; pero a ninguno con injusticia. En Romanos 9 el apóstol Pablo comenzó este capĆ­tulo expresando la ā€œgran tristeza y el profundo dolorā€ (Ro. 9:2) que tenĆ­a por sus compatriotas judĆ­os no salvos. Y mĆ”s adelante, en el mismo capĆ­tulo, Ć©l dijo: ā€œĀæQuĆ© diremos entonces? ĀæQuĆ© hay injusticia en Dios? Ā”De ningĆŗn modo! Porque Ɖl dice a MoisĆ©s: Ā«TendrĆ© misericordia del que Yo tenga misericordia, y tendrĆ© compasión del que Yo tenga compasiónĀ». AsĆ­ que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordiaā€ (vv. 14-16).

Dios no estĆ” tratando con injusticia a aquellos a quienes Ɖl no salva porque Ɖl no le debe Su misericordia a nadie. Dios es libre de tener misericordia de quien Ɖl quiera. Dios es justo incluso en la condenación de los pecadores impenitentes porque ese es el castigo que merecen nuestros pecados.

4. DIOS ES BUENO

En 1 Pedro 2:7-10 el apóstol contrastó a aquellos que creen en JesĆŗs con aquellos que no creen en El: ā€œEste precioso valor es, pues, para ustedes los que creen; pero para los que no creen, Ā«La piedra que desecharon los constructores, esa, en piedra angularĀ se ha convertidoĀ», y, Ā«Piedra de tropiezo y roca de escĆ”ndaloĀ». Pues ellos tropiezanĀ porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban tambiĆ©n destinados. Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, puebloĀ adquiridoĀ para posesiónĀ de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.Ā Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habĆ­an recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordiaā€.

Me llama la atención que al final del versĆ­culo 8 se dice que esos que no creen, o los que tropiezan y son desobedientes a la palabra, fueron destinados para ello. Inmediatamente despuĆ©s se marca un contraste con aquellos que creen: ā€œPero ustedes… en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habĆ­an recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordiaā€ (vv. 9, 10).

Dios es bueno. Ɖl pudo haber enviado a todo el mundo a la condenación eterna en el infierno –lo cual serĆ­a justo–. Pero en vez de eso decidió tener misericordia no de uno, sino de millones de personas a lo largo de la historia. Una sola persona salva es una clara evidencia de la bondad de Dios. Millones de personas salvas son evidencia clara de Su suprema bondad.

AsĆ­ que, aun si Dios decidiera no salvar a nuestros seres queridos, tenemos razón suficiente para estar agradecidos con el buen Dios que tenemos –quien nos salvó a ti y a mĆ­. Ā”Bendito sea Su nombre!

¿Qué otra verdad nuestra alma debería recordar? ”Escríbela en la caja de comentarios!