ÂżCĂłmo puedo ser más santo?

Dios se presenta a lo largo de toda la Biblia como un Dios Santo. Un ejemplo muy conocido de esto se encuentra en Isaías 6:3, que proclama: «Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos, llena está toda la tierra de Su gloria».

De la misma manera, nosotros, como hijos de Dios y parte de la iglesia de Cristo, también estamos llamados a ser santos. El apóstol Pedro lo expresa en su primera carta, 1 Pedro 1:15, diciendo: «sino que así como Aquel que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir».

Ser santo implica ser puro, separado del pecado. Si bien Dios es santo por naturaleza, nos invita a que nosotros también lo seamos. Pero, ¿cómo podemos lograrlo? Pienso que las palabras de Jesús allá en Juan 17:17 –otro versículo bien conocido– son muy instructivas en este sentido:

“Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad”.

ORA A DIOS

El capítulo 17 del evangelio de Juan registra la profunda oración intercesora de Jesús. En ella, Jesús se dirige a su Padre celestial y pide por la santificación de todos los que creen en él, incluyendo a sus discípulos de aquel entonces y a los cristianos de hoy. Esta es la esencia de su petición: que Dios nos haga santos.

¿Por qué es tan importante esta petición? Porque solo Dios puede santificarnos, y lo hace a través de su Espíritu Santo. Que Jesús mismo haya hecho esta súplica nos da dos grandes certezas:

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Antes de usar las redes sociales.

El 8 de marzo del 2023 la empresa Brandwatch publicó una recopilación de datos sobre redes sociales que analiza las principales plataformas y cómo las personas en todo el mundo las usan. Éstas son algunas estadísticas generales de las redes sociales:

  • Para diciembre del 2022, la poblaciĂłn mundial total era de alrededor de 8 mil millones.
  • Para junio del 2022, Internet tenĂ­a 5.473 millones de usuarios.
  • Hay 4.620 millones de usuarios activos en las redes sociales [el 84% de los usuarios en Internet].
  • En promedio, la GeneraciĂłn Z y los Mileniales tienen 8.5 cuentas de redes sociales por usuario.
  • El tiempo promedio diario dedicado a las redes sociales es de 147 minutos al dĂ­a.

Ahora, Paul David Tripp señala una triste realidad: “La mayoría de nosotros no vamos a nuestros sitios favoritos para buscar los últimos actos de gentileza y amabilidad. Los temas del momento en las redes sociales no suelen ser sobre la dignidad humana, el amor, la misericordia, la justicia o el perdón. Las horas en las redes sociales no tenderán a animarte ni a estar mejor preparado para tratar a tu prójimo con dignidad y amor. Las redes sociales no tenderán a encender y motivar tu respeto y aprecio por los demás”.

Es por todo eso que las palabras de Dios, a través del apóstol Pablo, en Filipenses 4:8 son tan necesarias. El versículo dice lo siguiente:

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten”.

Dentro de las exhortaciones prácticas que el apóstol Pablo da al final de su carta a los Filipenses, él dice: “mediten”. El apóstol nos llama a estar atentos a algo, a tener presente algo de forma continua. ¿Y qué es ese algo?

  1. Lo verdadero: que corresponde con la realidad, que está de acuerdo a la Palabra de Dios.
  2. Lo digno: que merece respeto y honor.
  3. Lo justo: que es correcto, es conforme a los estándares de Dios y es aprobado por El.
  4. Lo puro: que está libre de toda contaminación, limpio, es santo.
  5. Lo amable: que provoca amor, agradable.
  6. Lo honorable: que tiene buena reputaciĂłn.
  7. Virtud: que es moralmente excelente.
  8. Merece elogio: que es loable, merece aprobaciĂłn.

Así que, antes de detenerte a considerar una publicación –o antes de hacer una publicación–, pregúntate: ¿Esto corresponde con la realidad? ¿Merece honor? ¿Es esto algo que está de acuerdo a la voluntad de Dios? ¿Es esto limpio? ¿Esto provoca amor? ¿Esto tiene buena reputación? ¿Es esto moralmente excelente? ¿Esto merece aprobación?

Si puedes responder afirmativamente a esas preguntas, entonces continĂşa. Pero si no puedes, entonces desiste.