Sin comprometer la verdad, pero con amor.

Bandera homosexualHoy en día los homosexuales demandan que todos los que están a su alrededor les “amen”, pero con un pseudo amor1 que no les dice que su actitud contra naturaleza es un pecado (Lv. 20:13; Ro. 1:24-27; 1 Co. 6:9, 10). Pero como cristianos no podemos comprometer la verdad revelada en la Palabra de Dios. Por otro lado, como cristianos debemos cuidarnos del otro extremo: decir la verdad sin amor. En Tito 3:2 Dios nos manda: “que no injurien a nadie, que no sean contenciosos, sino amables, mostrando toda consideración para con todos los hombres”. Algo anda mal con aquel que profesa ser cristiano y habla mal de otros, no es pacífico, no es amable y no es manso –ni humilde–. Y por los versículos 3-7 de Tito 3 inferimos que lo que anda mal con ese cristiano es que ha olvidado quién era, quién es hoy y en base a qué es quien es.

Recuerda que en el pasado tú también eras un pecador como los homosexuales2. Tal vez tu pecado no fue la homosexualidad, pero tú también eras un necio ignorante de las cosas de Dios, eras un desobediente a la ley de Dios, eras un extraviado, eras un esclavo de deleites y placeres diversos, vivías en malicia y envidia, aborrecías y odiabas a otros (Ti. 3:3). ¿Por qué, entonces, tratar a los homosexuales como si tú nunca fuiste un pecador? Continuar leyendo Sin comprometer la verdad, pero con amor.

La no-persecución: una cosa extraña.

Última oración de mártires cristianosEl apóstol Pablo (inspirado por Dios) aseguró que «todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos» (2 Timoteo 3:12). Eso porque no somos como el mundo y porque nuestro mismo Señor, a quien servimos, fue perseguido por el mundo (Jn. 15:19, 20). Por eso el apóstol Pedro escribió a los cristianos lo siguiente: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo” (1 Pe. 4:12). El fuego de la prueba –la persecución inclusive– no debe ser visto por el cristiano como algo extraño, raro, poco común; no debe ser visto como algo sorprendente porque no se esperaba. Más bien, la no-persecución es lo que debe ser visto como algo extraño.

Escribo este artículo porque aunque la iglesia en occidente (especialmente en muchos países de América) ha considerado por muchos años la persecución como una cosa extraña, esto parece que está por terminar. Especialmente después de la legalización en muchos países de pecados como el aborto y la homosexualidad. Si en la voluntad de Dios la persecución llega hoy a ti, la respuesta apropiada no es entrar en pánico, sino:

  • Alegrarte en que como compartes los sufrimientos temporales de Jesucristo, así también compartirás la revelación de Su gloria eterna (1 Pe. 4:13).
  • Saber que perseverar en medio de la persecución es evidencia de que eres realmente salvo (v. 14), a diferencia de aquellos que ceden.
  • Asegurarte de que eres perseguido no por algún pecado cometido, sino por tu fidelidad a Jesucristo (vv. 15, 16).
  • Encomendar la seguridad de tu alma a Dios y continuar haciendo el bien o, dicho de otra manera, siendo fiel a Jesucristo (v. 19).
  • Echar toda ansiedad, por medio de la oración, sobre Dios, quien cuida de los Suyos (1 Pe. 5:6, 7).
  • Estar preparados para presentar razón de nuestra fe, con mansedumbre y reverencia (1 Pe. 3:15).
  • Bendecir en vez de devolver mal por mal (v. 9).
  • Ser santo, siendo diferente al mundo y similar a Dios (1 P. 1:6).
  • Descansar en el poder del Dios que te preservará (v. 5). Esto es muy útil especialmente cuando sentimos que no perseveraremos en nuestras propias fuerzas.
  • Saber que tienes «una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos» (v. 4).

Un poderoso estímulo a la oración.

¿Qué haces en la angustia? ¿A dónde buscas auxilio cuando estás en apuros? ¿A quién llamas cuando estás en problemas? El salmista David nos instruye con su ejemplo en el Salmo 86:7, donde él dice: “En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes”.

En el día de su angustia, el salmista no se quedaba paralizado por el miedo, pero tampoco se movía confiando en sus propias fuerzas; más bien, él invocaba, clamaba, oraba a su Dios. ¿Por qué, en vez de hacer otra cosa, el salmista oraba a Dios? Su respuesta es simple: “porque tú me respondes”. El salmista no estaba orando en vano a un dios que aunque tenía oídos, no oía (Sal. 115:6a); el salmista oraba con confianza en el Dios verdadero que le respondería –David no sería avergonzado–.

IMPLICACIONES PARA LOS SERVICIOS DE ORACIÓN

¿Por qué tan pocos cristianos (en comparación con los servicios de adoración dominicales) asisten a los servicios de oración? ¿Es que nunca han experimentado angustia (aunque no solo oramos en angustia)? ¡No lo creo! ¿O será realmente porque dudan que Dios responda? Examina tu corazón y, entonces, ve a la cruz de Jesucristo.

Pero también a aquellos que sí asisten a los servicios de oración, ya que pueden ser tentados a orar mecánicamente (con el corazón desconectado de sus labios): la oración es mucho más que una carta «a quien pueda interesar».

Orar sí tiene sentido. Dios realmente oye las oraciones y responde a favor de Su pueblo. Dios quiere responder a las oraciones y responde de acuerdo a Su buena, agradable y perfecta voluntad.

Mis tuits favoritos [5]

  • «¿Por qué las cosas malas les pasan a las buenas personas? Eso sólo pasó una vez, y Él se ofreció como voluntario para eso» –R. C. Sproul, tuiteado por Burk Parsons.
  • «¿Eres demasiado malo para recibir gracia? ¿Cómo puedes ser demasiado malo para recibir lo que es para el malo? –David Powlison, tuiteado por Burk Parsons.
  • «Cuando se trata del evangelio, algunos cristianos solamente hacen clic en «me gusta» en vez de en «compartir» –Burk Parsons.
  • «¡No abras el regalo temprano! «El sexo viene de Dios. Él lo dio a nosotros como un regalo. Es un regalo de bodas» (Bill Shannon)» –Tim Challies.
  • «Dios nunca revela nuestros corazones para desanimarnos. La convicción de pecado es una de las maneras más profundas en las que Él demuestra su amor por nosotros» –Paul Tripp, tuiteado por C. J. Mahaney.
  • «El amigo que siempre excusa tus pecados está más cerca de ser tu enemigo que tu amigo» –George Whitefield, tuiteado por John Starke.

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